La fauna del Río Sella


Salmón del río Sella

El río Sella siempre ha sido un núcleo de diversidad en el oriente asturiano. A pesar de las actividades deportivas que en él se realizan como la pesca, el piragüismo y los descensos en canoa; el río siempre se mantiene activo y con vida. Principalmente son los pequeños seres vivos los que habitan en las orillas de los ríos como ranas, mirlos, garzas, garcetas, ánades y fochas. En los meses de verano viven más agazapados y ocultos en zonas frondosas pero reaparecen fuertemente en cuanto acaba la temporada turística. Es posible ver a estos animales sobretodo a primeras horas de la mañana, algo que recomendamos. Empezar el descenso del río Sella entre 10 y 11 de la mañana le permitirá disfrutar de la tranquilidad del río, del vuelo de las aves y del croar de las ranas.

Nos gustaría hablar de animales como los urogallos y los rebecos. Animales que se encuentran no muy lejos de Arriondas pero la cercanía de los pueblos al río y la carretera que trascurre casi siempre cerca del río hace imposible que animales de mediano tamaño se acerquen al Sella. En ocasiones se dejan ver nutrias en el Sella, sobre todo al final del descenso, próximos a la desembocadura en Ribadesella.

El salmón en el Río Sella

El río Sella tiene abundancia piscícola. En él podemos encontrar reos, truchas, anguilas y el famoso salmón. Numerosos pozos salmoneros se encuentran a lo largo del río Sella y por ello la pesca deportiva es una de las actividades de recreo más practicadas por los habitantes de la zona. Dichos pozos se encuentran principalmente antes de la llegada del río a Arriondas, donde mejor está conservado el río. El población de salmón atlántico en el sella es la mejor conservada en España: el Sella dispone de casi 1.300 km2 de cuenca fluvial unido a amplias zonas de desove que los salmones bien conocen. Existe además un centro de alevinaje en Cangas de Onís en el cual se crian y sueltan miles de alevines autóctonos cada año. El estudio y etiquetado de los ejemplares constata que muchos de ellos regresan en edad adulta para realizar su desove tras pasar 2 o 3 años próximos a Groelandia. La temporada de pesca transcurre normalmente entre los meses de marzo y julio, en la que se recogen esos salmones ya maduros.

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